Energía Solar Fotovoltaica ?>

Energía Solar Fotovoltaica

La energía solar no es otra cosa que la radiación electromagnética que produce el sol al fusionarse y reaccionar los átomos en su interior. Esta radiación solar es la que durante millones de años ha permitido a las plantas crecer y desarrollarse en nuestro planeta, o dicho de otra forma, las plantas han conseguido transformar la radiación solar en energía para su crecimiento y desarrollo. Basta con fijarse en cualquier selva tropical para hacerse una idea de la capacidad energética del sol.

El ser humano se dio cuenta de que la energía generada por el sol era inagotable,  segura y sobre todo limpia. No genera residuos, por lo tanto carece de costes monetarios,  medioambientales o estratégicos asociados a su uso, como en el caso de los combustibles fósiles o la energía nuclear. Además, es una fuente de energía global, no se encuentra aislada en puntos clave. Todos los países del mundo disponen de este recurso en mayor o menor medida.

Se calcula que la radiación media que llega hasta la Tierra desde el sol es de 1,37 Kilovatios por metro cuadrado y día, lo suficiente para abastecer a toda la población mundial (cálculos hechos para energía solar fotovoltaica). A pesar de ello, la energía solar no ha sido tomada en serio hasta los últimos años, por las reticencias que suscitaba en cuanto a su alto coste, su bajo rendimiento, la necesidad de investigación o simplemente por la existencia de fuentes alternativas más baratas y eficientes (petróleo y nuclear).

Energía Solar Fotovoltaica

Una de las formas de explotar la energía solar es mediante colectores o paneles solares. El tipo de paneles más habitual a día de hoy utiliza el silicio como materia prima fundamental, aunque están evolucionando colectores que utilizan otras materias primas, como los de teluro de cadmio. El material utilizado depende siempre del rendimiento y del coste de la materia prima en cuestión.

El funcionamiento o forma en la que un colector convierte la radiación solar en energía eléctrica es relativamente sencilla. Por ejemplo, para fabricar un panel  fotovoltaico de silicioes necesario crear antes  barras de silicio. Una vez fabricadas las barras, son cortadas en láminas muy finas y éstas se interconectan unas con otras en una serie tan grande como grande y potente queramos que sea el panel.
Previamente, el silicio debe someterse al llamado proceso de “dopado”, que consiste en introducir impurezas (átomos) de dos tipos en el silicio:

–    Los que tienen un electrón más que el silicio en su capa externa de valencia (fósforo) y que forman la zona tipo n.
–    Los que tienen un electrón menos que el silicio en su capa externa de valencia (boro) y que forman la zona tipo p.

Al exponer la unión p-n a la radiación solar los fotones asociados adquieren una energía capaz de romper los enlaces, la unión p-n, y crear así una corriente eléctrica.

La forma en la que se ha desarrollado la industria fotovoltaica ha variado en los últimos años. En un principio se instalaban grandes huertos solares que concentraban la capacidad productiva en un punto que, por razones de espacio, normalmente se encontraba alejado del lugar de consumo de electricidad.  Ahora  el negocio se está orientando a la integración de lasplacas solares en las construcciones, puesto que es una forma mucho más eficiente de suministrar electricidad. Se reducen al mínimo las pérdidas que genera el transporte de la energía.

Esta nueva orientación ha desembocado en la obligación, por parte de toda nueva construcción, de incorporar paneles solares en sus cubiertas. A pesar de ser un deber, las empresas tienen la oportunidad de equilibrar su balanza energética y pueden ver disminuida considerablemente su factura eléctrica. Incluso las familias podrían rentabilizar su casa con el excedente de energía vendido a las compañías eléctricas.
En definitiva, todo el mundo podría formar parte de este negocio y conseguir además un beneficio común, a parte de la rentabilidad monetaria.

El objetivo es que estos nuevos edificios dispongan de una tecnología que no necesite grandes cantidades de energía para hacer funcionar sus aparatos, o que utilicen la energía solar en lugar de otro tipo de energía, como por ejemplo el gas. Para los hogares ya existen cocinas cuyos quemadores de gas sólo necesitan luz solar para funcionar, o sistemas de calefacción que aprovechan no sólo la radiación solar, sino también el calor que ésta produce. Si además de aumentar la potencia fotovoltaica instalada se adoptan medidas de ahorro y eficiencia en el consumo, muchas empresas(siempre que no sean empresas intensivas en consumo energético) y hogares pueden optar a la autosuficiencia energética.

En el caso de España la industria fotovoltaica está muy desarrollada. Existen múltiples fabricantes de placas solares con nombre internacional, empresas promotoras de huertos solares que trabajan fuera de nuestras fronteras y una gran cantidad de distribuidores, que se encargan de la instalación de los paneles con un precio final que incluye la gestión de todo el papeleo con la administración, pólizas de seguros para  placas, etc.

A pesar de las múltiples opciones que ofrece este tipo de energía, siempre surgen opiniones contrarias al respecto. Hay quien argumenta que no es visiblemente atractivo un edificio lleno de placas solares, pero está demostrado que la industria fotovoltaica es totalmente compatible con el modelo energético propuesto y que tiene capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones. La arquitectura ya ha tomado cartas en el asunto para integrar la tecnología fotovoltaica en los edificios y se están desarrollando múltiples opciones de instalación, como tejas, toldos, placas flexibles, pinturas etc. Todas ellas capaces de producir energía solar con mayor o menor rendimiento. En definitiva, parece que la industria fotovoltaica madura con rapidez a pesar de los condicionantes y que quiere tomar el vuelo sin necesidad de muchos empujones.