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¿Cómo puedo ahorrar energía en Casa?

Aprovechamiento de la energía en casa

El objetivo del aprovechamiento de la energía en casa es lograr hacer un uso eficiente de los electrodomésticos y habituarse a determinadas prácticas que tendrán un efecto positivo en el presupuesto familiar, en la mejora de la economía doméstica y en la defensa del medio ambiente.

 

En la actualidad tenemos a nuestra disposición un sinnúmero de artefactos que hacen nuestra vida mas cómoda, que nos permiten realizar las tareas con menor esfuerzo y en menos tiempo. En la vida moderna hemos ganado en calidad de vida y disponemos de mas tiempo para dedicar a actividades recreativas o de ocio.

Cuando se habla de ahorro de energía, muchos pueden pensar que deberían dejar de utilizar determinados aparatos y hacer las tareas manualmente, pero no se trata de eso.

No se trata de privarnos de usar los electrodomésticos que nos brindan tantas comodidades y nos ahorran tiempo. Se trata de hacer un uso eficiente de los mismos, cambiar racionalmente malos hábitos que van a repercutir en el presupuesto familiar y en la defensa del medio ambiente.

Si ahorras energía no sólo ayudas al medio ambiente, también ayudas a mejorar tu economía doméstica.

No voy a hablar de lo bueno que sería recibir facturas con importes mas bajos que las del mes anterior, hablaré de los beneficios para el medio ambiente y pasaré a dar una serie de consejos y  datos para ayudar a tomar conciencia de nuestras acciones cotidianas.

Ahorrar energía es el camino más eficaz para reducir las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) que contaminan la atmósfera y provocan el calentamiento global del planeta y los cambios climáticos. Como ventajas adicionales evitamos las lluvias ácidas, las mareas negras, la contaminación del agua y del aire, los residuos radiactivos, la destrucción de bosques, la devastación de parajes naturales y la desertificación.

 

Trucos y sugerencias para aprovechar al máximo la energía.

La nevera o refrigerador:

Muchas cocinas están diseñadas para integrar todos los electrodomésticos en un solo grupo compacto, pero si en vuestra casa éste no es el caso, lo mejor es instalar el refrigerador en un sitio ventilado, separado de la pared y de otros muebles, a una distancia mínima de diez centímetros y con la rejilla trasera ventilada.

Este electrodoméstico debe instalarse todo lo mas alejado posible de otros que produzcan calor, como la cocina, fogones, hornos eléctricos, microondas, incluso apartado de las ventanas por las que entre directamente el sol. Todo calor externo hará que la nevera se mantenga mas tiempo encendida para contrarrestar los efectos y mantener el interior frio.

Cuando programe salir de vacaciones o por trabajo y de antemano sepa que va a estar varios días fuera de casa, procure disponer de tiempo libre antes del viaje para dejar el refrigerador vacío, desconectado y limpio. Deje la puerta abierta para que no se formen hongos y bacterias.

Con ésta medida no sólo se ahorrará energía eléctrica, también en alimentos, ya que los días previos al viaje comprará los alimentos necesarios, sin excesos y aquellos que son perecederos no terminarán en el bote de la basura cuando regrese. Tampoco deberá preocuparse de los malos olores por comida descompuesta que ha quedado varios días en la nevera.

Aunque lo que diré parece obvio, hay que mantener la nevera  limpia por dentro y por fuera. Es muy importante limpiar en profundidad la parte trasera del refrigerador como mínimo tres veces al año, desconectarlo y pasar la aspiradora para quitar todo el polvo. La acumulación del polvo reduce el rendimiento del refrigerador, si está libre de éste producirá un ahorro del consumo de energía eléctrica.

Para muchos la nevera es una tentación irresistible. No abra el refrigerador sin motivo real ni lo deje abierto mas tiempo del necesario, ni por períodos mayores a 10 segundos. Muchas veces tenemos la tentación de comer algo y no sabemos qué, entonces abrimos la nevera y miramos para ver que hay, aunque ya sepamos de antemano el contenido de la misma, porque nosotros lo hemos colocado allí, pensemos primero y actuemos después. Lo mismo sucede a la hora de cocinar, piense cuáles son los ingredientes necesarios para preparar la comida y extráigalos todos de una vez.

Los alimentos preparados en casa o comprados deben enfriarse primero, dejarlos que lleguen a la temperatura ambiente antes de introducirlos en la nevera.

No introduzcas comida caliente en el refrigerador ya que eso provocará un mayor consumo de energía, no temas que no se va a echar a perder por dejarla un para de horas fuera de la nevera.

También es importante no refrigerar productos que se consumirán o se utilizarán para la preparación de la comida al poco tiempo de comprados, como las carnes o verduras que se consumirán en menos de dos horas después de su compra.

Otro ejemplo es la leche, las salsas y otros productos envasados, que mientras estén cerrados los envases no es necesario refrigerarlos.

En el momento de la compra de una nevera nueva, considere la categoría energética y las necesidades de su familia o de su hogar, debe tener la capacidad exacta, se debe escoger el tamaño adecuado, ya que a mayor tamaño, mayor es el consumo de electricidad.

 

En la cocina:

Al momento de cocinar, utilice ollas del tamaño del disco, calentador u hornalla. Utilizar recipientes con una superficie mayor al calentador alarga el período de cocción y si los recipientes tienen una superficie menor, se producen pérdidas de calor y por lo tanto de energía.

Para cocinar es importante la utilización de recipientes adecuados. El menaje de cocina, las ollas, cacerolas, sartenes, cazos y demás, deben estar fabricados en materiales que transmitan rápidamente el calor. Actualmente hay muchas de diseño, muy bonitos, pero que no siempre tienen en cuenta este factor. Ten presente esto al comprar tus nuevas ollas, que los fondos sean completamente planos, para que el contacto con el calentador sea optimo.

Recurra al uso del microondas para calentar la leche para el desayuno o un plato previamente cocinado en el momento de consumirlo. Use el horno de microondas para calentar sólo porciones pequeñas de alimentos, para un máximo de cuatro personas. Se estima que un minuto de emisión de microondas equivale a siete minutos de cocción en un horno convencional, a pesar de que la potencia de un microondas es mayor al de un horno, compensa el consumo se se utiliza bien. El microondas es un gran aliado si se trata de calentar los alimentos, en estos casos en aconsejable evitar el uso del horno.

Al igual que en el horno convencional, es aconsejable no abrir la puerta antes de que finalice la cocción ya que esto aumenta el gasto de energía.

Mantener limpio el microondas es muy importante, ya que cualquier resto de preparados anteriores que queden en el interior absorberán energía que debería destinarse a calentar o cocinar el nuevo alimento. Los alimentos que se colocan en el microondas es mejor cortarlos, ya que enteros tardan mas tiempo en calentarse.

Los recipientes mas apropiados para usar en el microondas son aquellos que están indicados para ellos, o de lo contrario, utilizar cuencos de vidrio o loza refractaria. Una vez apagado el microondas, los alimentos seguirán cocinándose por un par de minutos más, se puede programar el microondas con esos minutos menos que los que indican los recetarios.

La planificación es un gran aliado de la economía: evite descongelar los alimentos que por descuido no quitamos el día anterior del congelador.

Es cierto que hay platos para los que es imprescindible el pre-calentamiento del  horno, tenga en cuenta las recomendaciones de los envases o las recetas y pre-caliente el horno sólo cuando así se indique y por el tiempo necesario para llegar a la temperatura requerida.

Evite abrir la puerta del horno innecesariamente. Es una costumbre muy habitual abrir la puerta del horno mientras cocinamos para ver qué tal está quedando el plato, excepto en los postres, porque si lo hacemos sabemos que se bajarán.

Abrir y cerrar la puerta del horno provoca que el calor del interior se disipe y el horno tenga que seguir el proceso de calentamiento. Si debe hacerlo, que sea por el menor tiempo posible y verificando previamente que la nevera u otras fuentes de frío están cerradas, como puertas exteriores que pueden generar corrientes de aire y enfiar en exceso el horno.

Un truco que nos ayuda a ahorrar a la hora utilizar el horno para cocinar es apagarlo un poco antes de que esté listo el plato que estamos preparando, de esa manera aprovecharemos el calor residual para que se termine de hacer, unos cuantos minutos de ahorro cada vez pueden suponer varias horas a lo largo del año.

Otra forma de economizar es que planifiquemos la comida y una vez encendido el horno, se utilice para preparar varios platos, incluso varios alimentos al mismo tiempo. Es recomendable no utilizar el horno para cantidades muy pequeñas, como para tostar un poco de pan.

Si está pensando en sustituir su cocina eléctrica, analice la posibilidad de adquirir una más eficiente, como la vitrocerámica o una cocina de inducción, ambas consumen menos energía.

Los hornos de convección utilizan un sistema de circulación de aire caliente que reparte el calor de forma homogénea, lo que implica que cocinan más rápido y por lo tanto gastan menos.

Utilice siempre que pueda la “olla express”, “olla a presión” u “olla mágica” para cocinar. Algunos tipos de comida lo permiten, reduce los tiempos de cocción, deja la comida mas sabrosa y permite una comida mas sana porque se utiliza menos cantidad de aceite, por ejemplo.

 

Iluminación:

Siempre que sea posible, evite encender lámparas durante el día. Aproveche al  máximo la luz natural, levante las persianas y abra las cortinas. Si tiene medios, puede considerar modificar su casa construyendo ventanas mas amplias o tragaluces.

volviendo al tema de la moda, en el tema de la decoración de interiores, hay muchas tendencias que marcan el uso de colores fuertes, incluso oscuros. Antes de decidirse por el color de las paredes, ten en cuenta que los colores claros, incluso en los suelos, el cielo raso, las puertas y los muebles en general contribuyen a que la habitación se vea mas luminosa sin necesidad de colocar tantas lámparas y por lo tanto de un excesivo consumo de electricidad.

Aunque la instalación pueda resultar costosa en un principio, sustituya todas las bombillas de la casa por luces de bajo consumo. Si lo hace a un mismo tiempo, notará una gran diferencia de ahorro de energía en la siguiente factura. Pero también se puede realizar el cambio paulatinamente, dichas lámparas no son baratas pero tienen una excelente vida útil y tardará mucho tiempo en tener que cambiarlas por otras. Las conocidas como lámparas o tubos fluorescentes compactos también logran un ahorro de entre el 20% y el 30% de energía.

Durante la noche no deje encendidas bombillas de una potencia mayor a 50W y sustituya la iluminación exterior por fluorescentes compactos de 13W.

Apague las luces que no necesita. Una costumbre muy saludable para todos es dar un recorrido por la casa, apagando las luces que han quedado encendidas por descuido, es energía que no se está aprovechando y sí se está agotando.

Se puede incentivar a los niños para que éstos también lo hagan, proponer un juego o competencia entre padres e hijos para “delatar” al infractor, que deberá pagar una prenda, por ejemplo. Hay que enseñar a los niños desde pequeños, crearles el hábito de apagar todo antes de salir de la habitación para ir a otro lugar.

 

Lavado:

Siempre que sea posible, lave la ropa con agua fría en lugar de caliente. El costo real de lavar la ropa proviene de la energía que se consume para calentar el agua.

Cuando lave la ropa, si es posible aproveche la energía solar y utilice la “cuerda de la ropa” o un tendedero para secarla al sol en lugar de usar la secadora. Obtendrá un doble beneficio, ahorrará energía eléctrica y las prendas quedarán con otra sensación de frescura y mas fáciles de planchar.

No siempre es posible, pero hay que organizarse de tal manera que se realice el lavado de la ropa cuando se acumule la suficiente cantidad para completar la carga de la lavadora. Es la manera mas efectiva; se ahorra agua, electricidad y detergente.

 

Calefacción:

Independientemente del tipo de calefacción que utilizamos en casa, ya sea a gas, gasóleo o electricidad, lo primero que hay que tener en cuenta es que se deben reducir las fugas de calor y proteger la casa con el aislamiento adecuado, en lo posible el doble acristalamiento y verificar el estado de los burletes de las ventanas. Con estas medidas se calcula se que puede ahorrar entre un 20% y un 40% en el consumo de calefacción.

En cuanto a la temperatura, lo mas adecuado para una vivienda es que se mantenga alrededor de 20 grados y está comprobado que por cada grado adicional, se aumenta un 5%  el consumo de energía.